domingo, 16 de abril de 2023

Letanías a Santa Catalina de Siena

 


 

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
 
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. 
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. 
 
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.  
 
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos. 
 
Dios Padre Celestial,
ten piedad de nosotros.
 
Dios Hijo Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
 
Dios Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Santa María,
ruega por nosotros.

Santo Domingo, glorioso Patriarca,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina de Siena,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, benévola madre de los pobres,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, dulce madre de los que sufren,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, misericordiosa madre de los enfermos,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, refugio de los que sufren,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, intercesora de los pecadores,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, rosa de paciencia,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, modelo de humildad,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, modelo de castidad,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, recipiente de gracias,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, ardiente promotora del honor de Dios,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, espejo de santidad,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, ejemplo de clemencia,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, gloria de la Orden de Predicadores,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, fecunda madre espiritual,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, promotora de la paz,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, discípula de Jesús,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, sierva,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, bendecida con sus Santas Llagas,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, recompensada ampliamente por sus esfuerzos y méritos,
ruega por nosotros.
 
Santa Catalina, que por amor, corregiste fuertemente al Sumo Pontífice,
ruega por nosotros.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
ten misericordia de nosotros.
 
Ruega por nosotros, oh gloriosa virgen, Santa Catalina de Siena,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
 
Oremos: Señor Dios, Tú, que has mostrado a Santa Catalina de Siena el amor infinito que arde en tu Corazón hacia todos los hombres, concédenos que podamos seguir su ejemplo, confiando en tus promesas y aumentando nuestra Fe. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 



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Para más letanías, ver el ÍNDICE.

Letanías a la Divina Providencia

 

"Aprended de los lirios del campo" (Mt 6, 28)


Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. 
 
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. 
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. 
 
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.  
 
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos. 
 
Dios Padre Celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
 
Dios Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Dios, en quien vivimos, nos movemos y somos,
ten piedad de nosotros.

Tú, que creaste el cielo, la tierra y el mar,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que creaste las cosas según su medida, número y peso,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que equilibraste los cielos con tu mano y señalaste sus límites al mar,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que lo diriges todo según el designio de tu voluntad,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, Dios omnipotente y sapientísimo,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que abres tu mano y colmas de bendiciones a todos los vivientes,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que haces salir el sol sobre los justos y pecadores,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que alimentas las aves del cielo y vistes los lirios del campo,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, Dios lleno de bondad y de misericordia,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que diriges todo al bien de los que te aman,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que envías la tribulación para probarnos y perfeccionarnos,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que sanas a los heridos y levantas a los abatidos del corazón,
ten piedad de nosotros.
 
Tú, que premias con alegría eterna la paciencia cristiana,
ten piedad de nosotros.
 
Padre de bondad y Dios de todo consuelo,
ten piedad de nosotros.
 
Senos propicio,
perdónanos, Jesús.
 
Senos propicio,
escúchanos, Jesús.
 
De todo mal,
líbranos, Jesús.

De todo pecado,
líbranos, Jesús.

De tu ira,
líbranos, Jesús.

De la peste, el hambre y la guerra,
líbranos, Jesús.

Del rayo y de la tempestad,
líbranos, Jesús.

Del granizo, de la lluvia y de la sequía destructores,
líbranos, Jesús.

De la pérdida de las cosechas y de la carestía,
líbranos, Jesús.

De toda desconfianza en tu divina Providencia,
líbranos, Jesús.

De la murmuración y quejas contra tus santas disposiciones,
líbranos, Jesús.

Del desánimo y la impaciencia,
líbranos, Jesús.

De la excesiva preocupación de las cosas temporales,
líbranos, Jesús.

Del abuso de tus gracias y beneficios,
líbranos, Jesús.

De la insensibilidad para con el prójimo,
líbranos, Jesús.

En el día del juicio,
líbranos, Jesús.

Nosotros que somos pecadores,
te rogamos, óyenos.
 
Que siempre confiemos en tu divina Providencia,
te rogamos, óyenos.
 
Que no seamos arrogantes en la buena fortuna, ni desalentados en la calamidad,
te rogamos, óyenos.
 
Que nos sometamos filialmente a todas tus disposiciones,
te rogamos, óyenos.
 
Que alabemos tu Nombre cuando quieras darnos algo o cuando quieras quitárnoslo,
te rogamos, óyenos.
 
Que nos des lo necesario para la conservación de nuestra vida,
te rogamos, óyenos.
 
Que te dignes bendecir nuestros esfuerzos y trabajos,
te rogamos, óyenos.
 
Que te dignes darnos fortaleza y paciencia en todas las adversidades,
te rogamos, óyenos.
 
Que te dignes conducirnos por la tribulación a la enmienda,
te rogamos, óyenos.
 
Que te dignes concedernos la alegría eterna por los padecimientos temporales,
te rogamos, óyenos.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
ten misericordia de nosotros.
 
 
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios que nos has concedido a tus siervos el don de conocer la gloria de la eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe, y la de adorar la unidad en el poder de tu majestad; te rogamos que por la firmeza de esta misma fe, nos libres siempre de todas las adversidades. Amén.




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(Obtenido de https://lasoracionescatolicas.blogspot.com/2013/03/letanias-la-Divina-Providencia.html)

 

Letanías de la Resurrección

 

 

 
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. 
 
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. 
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. 
 
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.  
 
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos. 
 
Dios Padre Celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
 
Dios Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Jesús, Redentor de la humanidad,
ten piedad de nosotros.

Jesús, Vencedor del pecado y de Satanás,
ten piedad de nosotros.
 
Jesús, triunfante sobre la muerte,
ten piedad de nosotros.
 
Jesús, Resurrección y Vida,
ten piedad de nosotros.
 
Jesús, Dador de la gracia,
ten piedad de nosotros.
 
Jesús, el Juez del mundo,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que diste tu vida por tus ovejas,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que resucitaste al tercer día,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que te manifestaste a tus elegidos,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que visitaste a tu bendita Madre,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que te apareciste a María Magdalena mientras lloraba,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que enviaste tus ángeles a las santas mujeres,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que consolaste a los Once, ofreciéndoles el don pascual de la paz,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que soplando sobre ellos, les diste tu Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que confirmaste la fe al incrédulo Tomás,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que encomendaste tu rebaño a Pedro,
ten piedad de nosotros.
 
Tú que anunciaste el Reino de Dios,
ten piedad de nosotros.
 
Nosotros que somos pecadores,
te rogamos, óyenos.
 
Para que podamos caminar en novedad de vida,
te rogamos, óyenos.
 
Para que podamos avanzar en el conocimiento de Ti,
te rogamos, óyenos.
 
Para que podamos crecer en la gracia,
te rogamos, óyenos.
 
Para que siempre tengamos el Pan de vida,
te rogamos, óyenos.
 
Para que perseveremos hasta el fin,
te rogamos, óyenos.
 
Para que tengamos confianza en Ti, que vendrás de nuevo,
te rogamos, óyenos.
 
Para que podamos contemplar tu Rostro con gozo,
te rogamos, óyenos.
 
Para que seamos puestos a tu diestra en el juicio,
te rogamos, óyenos.
 
Para que podamos alcanzar tu gloria junto a los santos del Cielo,
te rogamos, óyenos.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
ten misericordia de nosotros.
 
Jesús Resucitado, vencedor de la muerte,
Ten piedad de nosotros y concédenos la resurrección eterna.
 
Oremos: Oh, Dios, que por medio de tu Hijo Unigénito, venciste la muerte y nos abriste las puertas de la Vida eterna, confirma con tu gracia nuestra fe para que en todo actuemos de acuerdo con la dignidad de hijos tuyos, perdonados y redimidos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.




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(Obtenido de https://veritasl.blogspot.com/2022/05/letanias-de-la-resurreccion.html?m=1)

 

Letanías a Nuestra Señora de la Merced

  Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.   Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.     Señor,...